Un caso de “amor” a la piedra

Continuando con la temática de la pertinencia -o impertinencia-de algunas inversiones públicas se reseña aquí, como otro ejemplo, una operación de gran cuantía, sobre un espacio reducido y concreto.

La Autoridad Portuaria de Cádiz decidió a comienzos de la pasada década cambiar de sitio su Terminal de contenedores y crear una Nueva, dentro de su recinto, apartada de la actividad de cruceros; para ello era necesario, ni más ni menos, que ganarle al mar el terreno de la nueva, unos 220.000 metros cuadrados en su Primera Fase, una superficie similar a la de la Terminal que se abandonaría (195.000 metros cuadrados). Como no podía ser menos dada la naturaleza y complejidad de la obra, la inversión a realizar en esa primera fase era muy elevada, unos 120 millones de euros, unas seis veces lo que era entonces (y sigue siendo) la cifra anual de negocios de todo el Puerto.

Esas obras, iniciadas en 2011, se ultimaron hace un par de años, pero los accesos a la plataforma, tras gastar en ellos unos diecisiete millones de euros, no han podido terminarse por problemas técnicos que no deben ser fáciles de resolver, de manera que la entrada en servicio de la Terminal, inicialmente prevista para este año, se demorará al menos dos-tres años.

puertodecádiz

Entre tanto el Puerto de Cádiz ha ido reduciendo notablemente su tráfico de contenedores, caída que ya era muy sensible en la fecha de inicio de las obras. La causa de esa contracción no se halla en la falta de capacidad del Puerto, ya que con los medios actuales movió durante bastantes años cargas muy superiores a las de ahora. Otras y bien simples son las causas: reducción de la actividad económica en el entorno, mayor capacidad de concentración de cargas en otros puertos atlánticos…y, con ello, pérdida de interés de las navieras por detenerse en Cádiz. Y si las cifras por si solas no fueran buenos indicadores de las tendencias, ahí está como poderoso indicador de los diagnósticos poco halagüeños sobre el futuro de esa Terminal el que el concurso público para su gestión por terceros quedara desierto, sin licitador alguno.

¿Los ciento veinte millones empleados ya en esta obra, todavía sin uso, podrían haber tenido un mejor destino?, ¿Por qué los gestores de esta infraestructura deciden ejecutar una inversión pública tan costosa con un fin tan incierto, máxime cuando algunos puertos cercanos habían visto evaporarse sus sueños de atraer importantes tráficos de contendores, y deciden continuar con ella en plena caída de las cargas?, ¿Por qué los responsables de gestionar los recursos financieros que se han empleado –Ministerio de Fomento, responsables de los Fondos Europeos- han aportado sus fondos?. ¿Por qué las instituciones gaditanas, de cualquier color político, siguen alentando grandes inversiones, siempre públicas,  en logística en el entorno de la Bahía de Cádiz, cuando es obvio que la fortaleza logística de la provincia se halla en la otra Bahía, la de Algeciras?.

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