Sin palabras. Atención empresarial a la I+D: la ocupación en I+D.

Los gráficos que siguen reflejan la evolución del volumen de ocupados en actividades en I+D en las empresas (y en las Instituciones Privadas sin Fines de Lucro) en Andalucía y en España desde 2003 a 2017, última fecha para la que hay datos publicados.

La fuente es el INE, las Estadísticas de Actividades de I+D.

El indicador reflejado en el primer gráfico mide el peso de los ocupados por las empresas en actividades de I+D (en unidades EJC, Equivalentes a Jornada Completa) respecto a los ocupados totales, y se expresa en porcentaje. Para su interpretación debe tenerse en consideración que la serie de España incluye los datos de Andalucía.

Ocupados I+D empresas

El segundo gráfico recoge la evolución de la presencia de ocupados en I+D en las empresas andaluzas respecto del total de las españolas y va expresado igualmente en porcentaje. Para su interpretación conviene tener presente que el peso de la economía andaluza en la española registra valores ligeramente superiores al 13%.

Ocupados en I+D en las empresas

 

 

La industria en el territorio: polarización, diseminación

ocupación_provincias.pngLa EPA nos enseña que en 2018 Sevilla concentra el 26% de los ocupados andaluces en la industria. Cádiz y Córdoba la siguen, a bastante distancia, con el 15% y el 14% respectivamente. Jaén, Málaga y Granada conforman un tercer grupo, basculando en torno al 10% cada una y, en un último bloque, un escalón por debajo, se hallan Almería y Málaga. La imagen que resulta difiere de la extendida en ocasiones por Andalucía, que atribuye a Cádiz y a Huelva pesos industriales relevantes. Sigue leyendo “La industria en el territorio: polarización, diseminación”

Ocupación industrial al alza y en moderada convergencia

La magnitud, composición y evolución de la ocupación en la industria conforman uno de los más finos conjuntos de sensores de la competitividad y del comportamiento estructural de una economía.

Los datos de la EPA de 2018 muestran que la población ocupada en la industria sigue al alza en Andalucía, por quinto año consecutivo, con una subida interanual especialmente relevante en términos brutos (veintitrés mil ocupados más), uno de los aumentos más elevados en los últimos veinte años.

Ocupación industrial.png

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El empleo en 2018. Las grandes magnitudes andaluzas.

En esta semana el INE ha publicado los datos de la Encuesta de Población Activa para todo el período 2018. En esta entrada, y en otras sucesivas, van a presentarse las fotos que la EPA nos ofrece sobre Andalucía.

Durante 2018 la ocupación ha crecido en Andalucía en unos ochenta y dos mil empleos, superando la cifra de tres millones, a la que se había llegado ya antes, en los años anteriores a la crisis. El ritmo de aumento de la población ocupada (2,8%) en Andalucía es ligeramente superior al registrado en España (2,7%).

Ocupados

El paro andaluz se ha reducido en este año unas ciento cinco mil personas, bajando por fin el umbral del millón. El descenso del paro se hace a un ritmo interanual (-10,4%) ligeramente más lento que en España (-11,2%). La tasa de paro andaluza (22,98%) se halla muy por encima de la española (15,26%), y en divergencia al contraerse más paulatinamente que en España.

Tasa de paro

La población activa andaluza ha mermado en unas veintitrés mil personas. Con ello la población activa andaluza se ha contraído en un -0,6%, mientras que la dimensión de la población activa en España ha aumentado en un modesto +0,3%. La tasa de actividad andaluza (56,88%) sigue por debajo de la española (58,65%), y, desde hace tres años, en ligera divergencia  con ella (la “divergencia” se mide en el gráfico siguiente como el cociente entre las tasas de actividad de Andalucía y de España; cuanto más lejos de 1 más distancia existe en el comportamiento de la tasa de actividad).

Divergencia Actividad

 

 

 

 

 

Subcualificación en Andalucía: un territorio polarizado

Con esta entrada se concluye, por ahora, la aproximación a la “subcualificación” emprendida en las anteriores entradas, donde se la ha caracterizado por edad y género; se pretende ahora situar este “fenómeno” en el mapa, empleando, como en las entradas anteriores, los datos de la EPA para 2017.

La “subcualificación” se extiende de forma marcadamente desigual por Andalucía: en un extremo, Almería (el 57,6%); en el otro, Sevilla (el 40,7%). La presencia en Almería de más de sesenta mil inmigrantes en edad activa puede explicar parte del profundo diferencial; a una escala menor, la presencia de inmigración puede quizás explicar también la posición de Huelva. Este factor no explica sin embargo los altos valores alcanzados por la “subcualificación” en Jaén (52,9%), en Córdoba (49,7%) o incluso en Cádiz (47,1%), una provincia con cierto arraigo de la industria.

Tasasubcualificación_provincia.png

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“Subcualificados”. Un bis

Tras la entrada de ayer parecía pertinente preguntarse quienes son los “subcualificados” que se mencionaban en ella. Y nada más entrar en faena para ver sus edades, género, localización…queda claro que –para explicar lo que se ve- es preciso dar un paso atrás y volver a cuantificar a estos “subcualificados” con un criterio más amplio.

¿Qué sentido tiene en los tiempos que corren dar por escasamente cualificadas sólo a las personas que tienen como máximo estudios primarios?; ¿Acaso los estudios obligatorios de secundaria confieren mejores capacidades para aspirar a un empleo digno o para lanzar una iniciativa empresarial atractiva?.

Los niveles educativos empleados en la nota anterior (primaria, secundaria y superior) fueron oportunos para el análisis de la población hace dos, tres o cuatro décadas, pero su validez, al menos desde la perspectiva de la competitividad de una región y de su legítimo deseo a fortalecer sus conocimientos y a fundar sobre ellos una vida mejor, es más que discutible. Por ello –rebobinando un poco la cinta- se ha hecho el ejercicio de integrar también en este colectivo de “subcualificados” a aquellas personas activas que sólo han llegado como máximo a terminar los estudios obligatorios. Sigue leyendo ““Subcualificados”. Un bis”

Activos “subcualificados”.

Al observar los niveles educativos de la población activa andaluza (la EPA del INE sigue siendo nuestra guía) se constata la existencia de diferencias relevantes respecto al perfil educativo de la española: un mayor peso de personas con un nivel educativo máximo de estudios de “primaria” (cuatro puntos porcentuales), un menor peso de personas con educación superior (siete puntos porcentuales). En esas diferencias -aparentemente “pequeñas”- se encuentran algunas de las causas de la diferente productividad, salario y desempleo entre Andalucía y España.

Activos. Nivel educativo

En el caso del paro, el impacto de ese diferencial alcanza manifestaciones muy expresivas: el desempleo se “ceba” entre los andaluces con menor nivel educativo (una tasa de paro del 38%), y, a menor escala, con los que tienen educación superior (14%), mientras que la tasa de paro de los activos andaluces con formación secundaria es de un orden similar a la española.

Parados. Nivel educativo.png

Esas cifras conducen a que el colectivo andaluz de personas activas “subcualificadas”  llegan a representar en estas fechas el 43% de los parados españoles de ese mismo nivel formativo.

Paro A_E nivel educativo.png

Prestar una especial atención en las actuaciones de las políticas de empleo a ese colectivo “subcualificado” (no sólo para darles trabajos de conveniencia con fondos públicos) convendría que fuera una meta de esas políticas, máxime cuando no contiene sólo a personas que, por su edad, van a abandonar pronto la población activa.

Educación superior; ¿”capital humano”?

La Encuesta de Población Activa muestra que una tercera parte de la población activa andaluza tiene estudios superiores. Es cierto que aún no estamos al nivel del resto de España (donde este colectivo representa algo más del 40% de los activos), pero también es cierto que la población activa andaluza tiene ya un perfil del que cabe presumir unas capacidades muy superiores a las que tenían los trabajadores de esta tierra no hace demasiadas décadas. Valga como recuerdo el Censo de 1991; en esa fecha no tan lejana, las personas que tenían lo que entonces se llamaban “estudios medios y superiores” eran en Andalucía el 10,6% de la población activa.

Activos con estudios superiores

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El coste laboral en Andalucía: ¿alto?, ¿bajo?

Algunos economistas regionales plantean que salvar el retardo de Andalucía sólo puede resolverse apelando a un ajuste de sus costes salariales (o relajando la fiscalidad) que, compensando la menor productividad de su economía, atraiga inversores y empresas del exterior.

Parten de la imagen de que los costes laborales en Andalucía son elevados y entienden que su ajuste no se produce “naturalmente” (oferta/demanda) debido al efecto distorsionador de los flujos de subvenciones que reciben los trabajadores (el sistema de protección por desempleo), por lo que tales regímenes de subvenciones deberían modificarse para reducir el, supuestamente, no competitivo coste del factor trabajo.

Quedan fuera de la panorámica de esa concepción “explicativa” los demás factores que “a priori” configuran un diferencial de costes: la “perificidad” respecto a la UE, la moderada cualificación de su mano de obra, la ausencia de mercados de aglomeración, la debilidad del tejido empresarial (proveedores, logística…), las restricciones al acceso a los recursos financieros… Sigue leyendo “El coste laboral en Andalucía: ¿alto?, ¿bajo?”