Ajustes salariales

Una de las interpretaciones de la situación de Andalucía, que está ganando cierta audiencia, apunta al papel negativo del sistema “subvencional” existente: impediría que los salarios se ajustaran a la baja y con ello evitaría que la región fuera un lugar atractivo para los inversores interesados en implantarse en espacios de bajos costes laborales que contribuyeran con sus empresas a la prosperidad de la región.

Esta pintoresca y un tanto libresca interpretación supone la constatación de la existencia de varias premisas, sin asegurarse demasiado, al uso con los tiempos, de que quizás ninguna de ella existe:

  • La existencia efectiva de un sistema subvencional lo suficientemente potente como para retirar a las personas del “mercado” de trabajo.
  • La existencia de “inversores” ávidos por asentarse en lugares de bajos salarios.
  • La existencia en Andalucía de un nivel de salarios homologable a los de España, como resultas de la caída en ese “riesgo moral” que induce a los parados a no trabajar a cualquier coste.

Quizás merezca la pena pensar bien en la fortaleza de esas suposiciones. Valga un simple ejemplo, tomado de la Encuesta de Costes Laborales del INE, para inducir a la duda.

Coste laboral

 

Sin palabras. El peso de la industria

Los datos que siguen proceden de las series de Contabilidad Regional del INE y reflejan el peso de la actividad industrial en el PIB, de Andalucía y de España. Los datos de 2018 corresponden a Estimaciones (E) del INE.

Se presentan dos series. Una de ellas, que denomino “Industria” recoge el agregado estadístico que suele emplearse en las declaraciones públicas y programas políticos cuando se habla de industria, y que comprende las siguientes actividades: industrias extractivas; industria manufacturera; suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado; suministro de agua; actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación. La segunda de las series se ciñe al concepto de “industria manufacturera”, la actividad industrial más genuina.

Pueden interpretarse las series tomando en consideración que Andalucía adoptó como objetivo en su relativamente reciente Pacto por la Industria el que la actividad industrial en sentido amplio, la reflejada en la primera de las series, alcanzara en Andalucía en 2020 el 18% del PIB.

PIB Industrial.png

 

PIB Industria Manufacturera.png

La industria en el territorio: polarización, diseminación

ocupación_provincias.pngLa EPA nos enseña que en 2018 Sevilla concentra el 26% de los ocupados andaluces en la industria. Cádiz y Córdoba la siguen, a bastante distancia, con el 15% y el 14% respectivamente. Jaén, Málaga y Granada conforman un tercer grupo, basculando en torno al 10% cada una y, en un último bloque, un escalón por debajo, se hallan Almería y Málaga. La imagen que resulta difiere de la extendida en ocasiones por Andalucía, que atribuye a Cádiz y a Huelva pesos industriales relevantes. Sigue leyendo “La industria en el territorio: polarización, diseminación”

Subcualificación en Andalucía: un territorio polarizado

Con esta entrada se concluye, por ahora, la aproximación a la “subcualificación” emprendida en las anteriores entradas, donde se la ha caracterizado por edad y género; se pretende ahora situar este “fenómeno” en el mapa, empleando, como en las entradas anteriores, los datos de la EPA para 2017.

La “subcualificación” se extiende de forma marcadamente desigual por Andalucía: en un extremo, Almería (el 57,6%); en el otro, Sevilla (el 40,7%). La presencia en Almería de más de sesenta mil inmigrantes en edad activa puede explicar parte del profundo diferencial; a una escala menor, la presencia de inmigración puede quizás explicar también la posición de Huelva. Este factor no explica sin embargo los altos valores alcanzados por la “subcualificación” en Jaén (52,9%), en Córdoba (49,7%) o incluso en Cádiz (47,1%), una provincia con cierto arraigo de la industria.

Tasasubcualificación_provincia.png

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